Cuentos infantiles escritos por Manuela Fernández Cacao


La nube que usaba collares



  




Os voy a contar la historia de una nube, una nube que nació como las demás, allá arriba, en lo más alto. Poned atención.


   Era un día de mucho calor, el cielo estaba despejado y dominaba una luz que cegaba, era  un día espectacular.
   Al principio tan sólo fue una gota de agua, después se le fueron uniendo otras muchas gotas hasta convertirse en una nube, una nube que fue creciendo poco a poco como hacéis vosotros los niños.

   Nuestra nube era alegre y dicharachera. Le gustaba mucho jugar y se divertía  con las demás nubes disfrazándose unas veces de cara de mujer, otras de ogro e incluso a veces se hacía pasar nada menos que por un castillo.
   Por las mañanas, cuando salía el sol, como era muy traviesa jugaba  a “la luz y a las tinieblas” y así ahora daba sombra a los campesinos que estaban en sus tierras y tenían que salir todos corriendo a ponerse chaquetas, y ahora dejaba pasar la luz y todos tenían que quitársela sudando a gota gorda. Había veces que  mosqueaba al Astro  poniéndose sus rayos como collares, si, si, es que también era muy coqueta, nuestra nube lo tenía todo.

   Y entre risas y griterío transcurrieron sus primeros días de existencia sobre campos rebosantes de vida.


   Pero  las nubes  nunca están quietas así que pronto echó a andar.

   Algo que tampoco sabréis de las nubes es que se pasan la vida bebiendo, pues la nuestra  no iba a ser menos, y así bebió de los torrentes, del rocío en las noches, del respirar de las plantas, del vapor de la ropa tendida…, y  poco a poco se hizo grande, tan grande que llegó  a convertirse en la más grande de todas las nubes.

   Pero sigamos con nuestra historia.

   Nuestra nube era muy blanca y daba la sensación de ser muy esponjosa, destacaba entre  todas las demás, llegándole las voces que desde la tierra de ella decían:

   —Mira, mira qué nube más bonita, parece hecha de burbujas.  

   Y otros decían…

   —Parece un dulce de algodón.

   Y ella que lo escuchaba se ponía henchida de orgullo. Tanto, tanto le alabaron que  le pasó lo que nunca os tiene que pasar a vosotros: que poco a poco su ego fue agrandándose hasta desbordarse de ella misma y se hizo más presuntuosa que un pavo real.

   Sin darse cuenta cambió de carácter y se fue haciendo insolente y  déspota, hasta sentirse autosuficiente, y creyendo que era superior a las demás nubes decidió apartarse  de todas  para ir por libre.

   —Ala, ala, pues vete por ahí tú sola, a ver hasta dónde llegas —les decían las que antaño habían sido sus amigas.

   Y siguió su camino de forma independiente.


   Pasó el tiempo…


   Nuestra nube dejó de disfrutar de sus viajes,  ahora simplemente se trasladaba a través del horizonte con el único afán de escuchar alabanzas hacia ella.
   También dejó de observar, en su lugar quería ser observada. Aparecía arrogante por el cielo despejado como diciendo: “Aquí estoy yo”. Se quería comer el mundo.

   —¡¡EHHHH!! ¿Me puedes dar un poco de tu agua? No bebo desde hace meses, el sol calienta mucho, tengo sed  —Le dijeron unas voces desde abajo. Nuestra nube le respondió:
   — ¿Creéis que os voy a dar  agua, a vosotros, a unos pocos  árboles que no os quedan ni apenas ramas?

   Y siguió su camino.

   Alguien que le gritó:

   —¡¡Aquí, aquí!!  Comparte un poco de tu agua con mis tierras, viene la hora de la recolecta y si no tienen agua todo mi trabajo de un año estará perdido.
   —Ja, ja, ja, —se reía nuestra nube— pues dedícate a otra cosa.

   Pasó por un pantano.

   —Oye, no pases de largo, —dijo el guardián de la presa— necesito agua ¿Qué voy a dar de beber a la gente? 
   —¡¡Y a mí qué me cuentas!!

   Y así  día tras día iba desoyendo las voces que le clamaban compartir lo que tenía.



   Caminaba tan embelesada en sí misma  que llegó el momento en el que perdió el rumbo.
   Nuestra nube ya no sabía dónde se encontraba y mucho menos hacia dónde se dirigía.

   Cansada de deambular  se detuvo y miró hacia abajo.
   Vio un montón de casas muy altas, máquinas en movimiento que echaban humo, escuchaba gritos y ruidos extraños. No entendía nada. ¿Qué era todo aquello? ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Dónde estaban esas tierras de colores donde había crecido? Todo eran preguntas. Ya nadie la miraba, nadie se dirigía a ella, como si no estuviera, la ignoraban completamente.
   Fijaos como era  su confusión que no se daba cuenta de lo que iba absorbiendo. Y así bebía agua de los charcos sucios, de los sumideros, de los deshechos de las fábricas. Y bebió restos de carburantes esparcidos por el suelo y restos de líquidos unos viscosos, otros de bebidas extrañas, derramados por aquel lugar tan horrible.

   Nuestra nube cambió su color para convertirse en una nube negra que parecía hecha de hollín.



   Abatida por el cansancio y por la tristeza se dejó llevar por el viento.
   Fue así como llegó al mar y dejándose mecer por la brisa como solo lo hacéis  vosotros los niños  en brazos de vuestras madres, se quedó dormida.
   Soñó con la tierra que le vio nacer, una tierra fresca y apacible. Se vio de nuevo jugando a los “mimos” y a “quién llegaba antes”. Volvió a escuchar las risas, a ver los colores, a oler la fruta recién caída del árbol. Pero de repente en su sueño apareció una mancha negra y fea que le hizo despertar de un sobresalto. Abrió los ojos y se reconoció reflejada en el azul del mar, esa mancha negra era ella misma.
   Tanta pena le dio que lloró amargamente y con la suavidad de una leve caricia se deshizo en silencio.


   Pero tranquilos, niños, el mar es bueno y se apiadó de ella y de un arrebato la creó de nuevo y con la espuma de una gran ola la empujó tierra adentro, lo más adentro que pudo, y nuestra nube en menos de lo que dura un instante  desapareció en la lejanía sin mirar atrás, adentrándose en el valle, blanca y esponjosa como cuando era niña.



   Nadie sabe si la nube recuerda su vida anterior. Hay quien dice que  está destinada a vivir una y otra vez su misma historia y que cuando toma conciencia de ello  se retuerce y grita y echa chispas y es cuando se produce la tormenta.

   Yo no lo sé, pero haced como yo: mirad hacia arriba y si un día veis una nube que use collares, sabed que es ella.







Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

52 comentarios:

  1. Me ha encantado, lo tuyo es este género, no lo dejes.

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  2. Que bello cuento, me hizo sentir como niña, el ego simpre destruye!!!
    Que tengas un lindo domingo. Un abrazo.

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  3. sensibilidad ,ternura y emotiva paz en tu nube Manuela hermosa nerracion donde el corazon es su prtagonista , racibe mis saludos desde Horas Rotas donde te invito a mi nuevo post de poesia espero te agrade.. jr.

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  4. Como la misma vida.Este cuento tiene mucha profundidad y no deja ninguna duda .Así vamos por este camino mirando hacia el frente sin escrúpulos y engreídos creyendo que la Tierra es nuestro basurero.Y así será algún día si nadie mira y se apiada de lo que nos está empezando a faltar:sentido común y humildad
    Muy bonito relato,en la que haces esa llamada a los niños para que piensen desde su infancia
    Besucos

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  5. Desde hoy, siempre que mire a las nubes, lo haré muy atentamente a ver si veo los collares... :)
    Besos y salud

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  6. Me ha encantado tu blog te paso el mio.
    Besos.
    Hola espero estes bien hace tiempo que no se de ti.
    Besos

    http://anna-historias.blogspot.com/2019/03/en-el-dia-internacional-de-la-mujer.html?m=1

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  7. Hola Manuela.. Vaya nube viajera, menuda historia, la nube hecha un lio que exclata en tormenta. Bueno aveces también hace falta un poco de genio..
    Un abrazo..

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  8. Gran lección de vida nos da esa nube llena de soberbia, Manuela. El "final feliz" de su historia, demuestra que todos podemos tener redención.

    Cariños australes.

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  9. muy bonito cuento. en zonas contaminadas, a saber lo que llevará disuelta el agua de lluvia.
    hay gente que cuando les van bien las cosas parece que se les sube a la cabeza y se olvidan de sus viejos amigos. yo tendré otros defectos, pero eso no me pasa. cuando estoy contento por algo, precisamente es cuando tengo ganas de hablar y reír con todo el mundo.
    el final es feliz y la nube vuelve a estar blanca y limpia...
    abrazos!

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  10. Originalísima narración y metáfora... Todos somos un poco como esa nube.

    Me encantó, Manuela.

    Un abrazo.

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  11. La soberbia siempre es mala, termina destruyendo. Bueno parece que al final la nube recapacitó, aunque a veces nos suelte buenos chaparrones 😊
    Dejas un bonito mensaje en tu cuento.
    Un abrazo.

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  12. Bonito bonito
    Las nubes son mi jugute, encuentro formas siempre
    besos

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  13. Gracias por este cuenta Manuela, un abrazo : )

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  14. Muy bonito Manuela. Me ha encantado.
    Un abrazo.

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  15. Condenados a repetir una y otra vez la historia... hasta que aprendemos la lección.
    Original cuento. Lo recordaré cuando vea una tormenta.

    Un abrazo

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  16. Qué preciosidad de historia, qué maravilla. Me ha encantado como has utilizado la metáfora, y esos rayos de collares. Por supuesto que la vida de la nube no puede estar mejor contada. ¿Has pensado publicar tus cuentos Manuela? ¡Son buenísimos!

    Muchos besos :D

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  17. Una buena lección de moral, precioso cuento nos has dejado.
    Tienes mucha sensibilidad en tus escritos, un abrazo.

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  18. Bonito cuento. Los que somos un poco nefelíbatas lo celebramos.
    Saludos, Manuela.

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  19. Me paso horas mirándolas desde las traseras del castillo que es la parte mas alta de mi pueblo.

    Ahora seguro que cuando me siente como cada tarde de esas a verlas pensare algo nuevo.

    Un abrazo.

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  20. Precioso, me entran unas ganas tremendas de leer el cuento a un montón de niñas y niños.
    Saludos.

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  21. Hola Manuela:
    Desconocía tus cuentos.Hoy comencé por las nubes, o por el collar de la nube. Y... quedé asombrado.
    Creo que debe ser esa nube tuya la que ha dejado en las flores de mi jardín una perla brillante y transparente. ¿Se habrá enganchado al pasar por aquí?
    Yo sí he quedado enganchado en tus cuentos.
    Un abrazo y gracias.
    José Maanuel

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  22. Tienes un don para escribir cuentos.
    Recuerdo cuando miraba el cielo y las nubes me dibujaban mil cosas...

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  23. Que preciosidad, Manuela. Pura prosa poética la tuya.
    Esa magia de crear una historia fantástica con las letras y además con "miga"como se suele decir vulgarmente, es un arte.
    Gracias por compartir tu don.
    Besos.

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  24. Hola, tu bonita historia me ha trasladado a mi infancia, a los cuentos de siempre, a visualizar lo que se oye con mucha imaginación.
    Saludos

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  25. Muy bonito el cuento Manuela este tipo de narrativa es lo tuyo, lo bordas, no todo el mundo vale para esto y tu lo haces con facilidad.
    Nos trasladas a ese espacio en el tiempo en el que leíamos ese tipo de cuentos. Que bien llevada toda la historia ,muy bien.
    Una historia con unas imágenes acordes con el texto.
    Besos

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  26. La nube me transportó al cielo y a ese viaje en el que al ver la vida desde otra perspectiva parece que nada nos incumbe o nos atañe. Un saludo.

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  27. Que bonito.!!
    Que tengas un feliz día de domingo

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  28. Interesante historia.
    Para leerla más de una vez.

    Saludos,

    J.

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  29. Ay, Manuela, que bella historia, como la vida misma. Has mezclado la fantasía con la realidad para eseñar a los niños... y como no, también a los adultos de la gravedad de nuestro planeta.
    Un bonito cuento con el que reflexionar.
    Te felicito.

    Abrazos.

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  30. precioso cuento de la nube, es la primera vez que visito tu blog. Me ha encantado.Un abrazo.

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  31. ¡Hermoso! Dales un poco de poder y verás cómo se vuelven déspotas. Pasa en todo tipo de situaciones.

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  32. Por aquí te he encontrado!!
    Bello cuento Manuela, me gusta la simplicidad!
    saludos blogeros

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  33. Me hizo recordar al cuento.."La pieza que falta" que pensaba que si encontraba la pieza que le faltaba sería feliz... Supo que su felicidad era estar entera vivir y pensar como pieza entera...

    saludos desde Miami y gracias por visitarme

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  34. Que bonito Manuela, eres muy buena contando, con sus moralejas también, precioso cuento, voy a pasar por aquí más veces. Un abrazo.

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  35. Me encantó, me quedaré por aquí, se siente bien leerte.
    Abrazos

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  36. Bonito cuento, con su maraleja ambientalista. Te felicito!

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  37. Tu como siempre trayéndonos calidad en cada post, no sabes lo increíble que es leerte, mira como todos los comentarios son positivos, eso dice mucho pues es lo tuyo.
    FELIZ PASCUA.


    GEEKY FREAKY- SERIES Y MAS: http://geeky-freeky.blogspot.com

    ESPECIAL DE PASCUA: https://hallelujahohjesus.blogspot.com/2019/04/que-significa-la-pascua-para-un.html

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  38. Un cuento para niños con moraleja también para mayores.
    Te mando un abrazo.

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  39. Hola amiga que bonita historia, muy interesante eh inteligente cuento de la nube. Felicitaciones me encanto, siempre es un placer leerte hermosa. Un abrazo.

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  40. Hola.
    Qué cuento tan original y tan bonito, lo he leído sin poder parar, queriendo saber más y más.
    Muy feliz semana.

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  41. Hola, Manuela.
    He vuelto a leer tu cuento, me encanta.
    Paso a saludarte y dejarte mi abrazo junto con mi cariño.

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  42. La soberbia y el ego nunca traen nada bueno...un cuento maravilloso que debería estar en muchas bibliotecas de colegios.

    Me ha encantado...Un saludo.

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  43. Bonito cuento y con su enseñanza incluida... nacemos para servir, es el sentido del vivir.

    Un abrazo.

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  44. Hola Manuela gracias por tu vista y me alegro de haber venido a visitarte me ha encantado el cuento ..es super original y lleno de una gran ternura , me gusta mucho este género creo que hacer reír a los peque es la mejor misión de un escritor ....
    Un abrazo y te deseo una muy feliz tarde .

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  45. Que bonito cuento y qué buena lección
    saludos!

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  46. Es un cuento precioso, Manuela.
    Saludos.

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  47. Muy bonito tu cuento Manuela, ha sido un placer leerte.
    Muchas gracias por comentar en mi blog. Se muy bienvenida.
    Besicos muchos.

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  48. Con el espíritu de la narración mítica, para explicar cómo surge la tormenta. Un abrazo. carlos

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