Cuentos infantiles escritos por Manuela Fernández Cacao


La niña de los harapos








Erase una vez una niña que vivía con su padre en una casa muy humilde, su madre murió nada más nacer ella y era el padre quien la educaba intentando que en un futuro fuese una mujer cariñosa y buena, tal como había sido su madre y poniendo a esta como ejemplo a seguir.

La niña salía todos los días a recoger ropa vieja y todo tipo de harapos que encontraba,  tejidos que el padre  teñía y hacía con ellos botas en su pequeño taller.
El padre trabajaba todo el día incluso parte de la noche pero aún así  apenas le llegaba el dinero para comprar comida.





Una mañana iba la pequeña con su encargo diario cuando al cruzar una esquina le llamó  una mujer,

 —Ven —le dijo esta con una voz tan dulce como la miel— Tengo frío, los trapos que llevas me ayudarían a pasar la noche.
 —Pero mi padre los necesita para hacer botas —respondió la niña.
 —¿Vas a dejar que me hiele esta noche?

La niña bajó los ojos y muy apenada por lo que le había dicho la mujer le dio los trapos que había recogido durante  la mañana.
A la vuelta a su casa el padre le preguntó cómo es que no había traído ningún retal y ella temiendo la reacción del padre dijo:

 —Se me cayeron al río y la corriente se los llevó.


A la mañana siguiente la niña volvió a salir como de costumbre y en el camino le salió al paso la misma  mujer. Le llamó desde lejos. Su olor era fresco como el rocío. 
 
 —¿Tienes algo para comer?  —la niña enseñándole los bolsillos  le dijo que no.
 —Tengo hambre, no he comido en mucho tiempo —insistió la mujer.
 —Pero yo no tengo nada.
 —Los harapos que llevas me ayudarían, yo podría venderlos y así comprarme  algo de pan. 

 La niña muy afligida por la penuria de la mujer no dudó en darle los trapos.

 De nuevo su padre con mirada firme le preguntó a su llegada a casa

 —¿Qué ha pasado que hoy no traes harapos?
 —Hoy no había, papá, alguien se me ha adelantado y los ha recogido todos.


Y así hasta cuatro días.






El padre con extrañeza ya que la niña hasta entonces jamás le había mentido, decidió seguir a su hija y así saber qué era lo que estaba ocurriendo.

Cuando por la mañana la niña le dio dos besos y se fue a la calle, dos minutos después, con mucha cautela para no ser descubierto, el padre salió tras ella.

Todo iba bien, su hija iba recogiendo las ropas usadas  que le dejaban en muchas puertas y los trapos que le guardaban en muchas tiendas  hasta que en un cruce observó que una mujer cubierta por una capa llamaba a la niña. Rápidamente se dirigió hacia allí.


 — ¿Quién es usted que a mi hija llama?


La mujer que entre sombras escondía sus rasgos fue dejando ver su cara hasta mirarle a los ojos.


—¿Tu?  —dijo asombrado el padre. 

— Sí, soy tu esposa, sé que recuerdas aquél día en el que abandoné mi cuerpo pero haz de saber que  mi alma siempre ha estado con vosotros, con nuestra hija, la cuido y protejo. Llegó el momento de comprobar en qué se había convertido esa niña que yo un día traje al mundo y me llena de paz saber de su bondad y desinterés.  Le has enseñado que la generosidad debe ir por encima de uno mismo, que no vale de nada tener si no se comparte y esto ha de tener su recompensa. Id a casa y mirad en el fondo de la alacena, encontraréis un lugar oculto donde  guardé unas joyas que tenía de mi familia. Siempre me tendréis a vuestro lado.


Y así hicieron, padre e hija fueron a la casa y en el fondo de la alacena encontraron un escondrijo donde  hallaron  ricas joyas.




A partir de ese día no volvieron a pasar penalidades, el padre pudo ampliar su taller de botas y la niña ya nunca más tuvo que recoger harapos.

La puerta de su casa siempre estuvo  abierta con un letrero que decía: “Si tenéis hambre, pasad sin llamar”.











Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.
Imágenes y gifs libres de copyright 



20 comentarios:

  1. Más que un comentario, simplemente quiero agradecer la ternura y la bondad que has hilvanado con imaginación, y decirte que tu deseo se ha cumplido... porque me ha llenado de paz. Como un hada restañas los momentos difíciles del año que se acaba, y abres la esperanza para descubrir lo mejor del año 2020.
    Ojalá sea abundante en dones, amigos, afecto y sueños para ti y los tuyos.
    Te envío el abrazo más cálido y sincero.

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  2. La generosidad y humildad siempre dan sus frutos ...Bonito cuento con bellas enseñanzas para saber cultivarlas ..Abrazos en esta noche .

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  3. Muy bonito y apropiado para estas fechas de abundancia y comilonas... :)
    Besos y salud

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  4. La joya estaba en casa: la niña.
    Saludos navideños.

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  5. Un precioso cuento muy propio de estas navidades. Ojalá todos fuérmos tan generosos con nuestros semejantes, que dejara de existir el hambre y la pobreza.
    Un abrazo.

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  6. ¡Muy tierno y talentoso cuento, Manuela!

    Feliz 2020.

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  7. qué bonito relato. la niña demostró su generosidad a su madre en espíritu, y ésta supo corresponderles. y el padre no presionó demasiado a su hija, sino que averiguó la verdad por sí mismo.
    un relato a tono con estas fechas. abrazos!!

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  8. ¡Qué preciosidad Manuela! Que historia más hermosa, me ha recordado a los cuentos que leía de niña. Es hermoso, y con un gran mensaje. Feliz año nuevo, y todos mis mejores deseos para tí y los tuyos :D

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  9. Muy adecuado para estas fechas, un buen mensaje.
    Un abrazo.

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  10. Un bonito cuento donde se valora la bondad y generosidad, ideal para contar a los pequeños y para hacer reflexionar a los más grandes.
    Tu blog de cuento es precioso, lleno de fantasía y buen gusto.
    Feliz Navidad

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  11. Bonito cuento, Manuela. Me gusta creer que las buenas acciones acaban teniendo su recompensa

    Besos

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  12. Bonito final, clásico cuento navideño que nos enseña una moral hoy olvidada. Una joya para ilustrar estas noches de inverno.

    Besos, Ricardo.

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  13. Hola Manuela , un bonito cuento que fomenta la bondad y la generosidad de las buenas
    personas , me gusta mucho el cuento , te deseo una feliz noche besos de flor.

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  14. Hermosa lección hecha cuento, sobre un valor que hoy es relevante: la bondad. Un abrazo. Carlos

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  15. Un buen cuento para niños, lleno de buenos valores.

    Salud, Manuela

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  16. Precioso, como siempre que escribes alguno.
    Un abrazo.

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  17. ¡Me encanta, Manuela!
    Una historia preciosa llena de bondad y generosidad, que al final tuvo su recompensa.

    Un abrazo.

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  18. Un precioso cuento con un final feliz, y una hermosa moraleja la de ayudar a los demás, cuando poco se tiene.
    Un fuerte abrazo, Manuela.

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