Blog comunitario dedicado al público infantil


Amigos inanimados

 



 

Este cuento comienza en la fiesta del Colegio de las Virtudes, el día en el que nos dan a “todos” las vacaciones, y bien digo a todos. Después de las despedidas e intercambiar los números de teléfono, aquellas puertas inmensas se cierran durante, al menos, dos meses y medio…






 

Cuando todo estuvo en silencio y los pasillos quedaron en una oscuridad casi aterradora, me decidí a saltar del portalápiz, ¡estaba agobiado con todos los lápices de colores cantando en mi oreja! así que decidí darme un paseo por las aulas adyacentes...


 

—La, la, le, lo, lo... Uff…, no puede ser, ya me pegaron la cantilena mis colegas de colores, en fin, voy a ver si veo otra vez a mi nueva amiga. Creo que si no me falla la intuición, estará cortando anuncios de trabajo, ya me dijo que no le gustaba el trabajo que hacía aquí, que ella tenía grandes ideas y una de ellas era trabajar en un salón de belleza, ver cómo su talento luce en las cabezas de esas bellas damiselas. ¡Ah!, y si el salón tiene muchos espejos mejor, así se verán de todos los ángulos sus perfectos cortes de pelo.





—¡Hola, Care, sabía que te encontraría aquí!

—Hola, ¿qué tal Parker? Perdona, pero no estoy de humor.

—Bueno, no pasa nada, ya sé que estás triste, pero tienes que tener paciencia, ya verás que pronto alguien se dará cuenta de tus cualidades, será entonces cuando los mejores salones de la ciudad se peguen por ti. ¡Ay amiga, mi bola de cristal me lo está diciendo! Tus cortes de pelo te harán famosa y te cuidarán como tú cuidas de sus cabellos.



            —Bueno, amigo, dejemos el trabajo y vayamos a la sala de Judo, hoy tengo preparado para ti unas cuantas llaves con las que te dejaré bloqueado que ni la tinta ha de salirte. Jajajaja.

—No será para tanto, acuérdate del anterior enfrentamiento, te di una buena, esta vez te veo saltando por la ventana huyendo a la primera barbería que encuentres y te den cobijo. Jajajaja.

—Aquello no cuenta, fue por culpa del pesado sacapuntas que se interpuso entre los dos, no sé, me da que le gustas.


—No tengas mal perder, él solo fue para limpiar nuestro sudor.

—Ummm… Ja, eso cuéntaselo a otro.

—Vale, pero hoy te haré un Tai- Otoshi y espero Parker que tu capuchón lo lleves bien agarrado porque no te daré tregua a que te levantes.

—Miedo me das. Venga, deja de hablar y vamos a esa llave que me vas a enseñar...

 







 

En los colegios, incluso cuando no hay presencia humana, continua la actividad.  En ellos, cada uno de los objetos inanimados son entes que tienen su propia vida y destino.

 

 

Este cuento así lo demuestra con nuestros amigos protagonistas:

* Bolígrafo... Alias Parker

* Tijeras.......... Alias Care

* Sacapuntas... Alias, posible enamorado

 

Este cuento es solo una pequeña muestra de la vida interior que rebosa cada aula del interior del colegio, Las Virtudes, eso sí, si alguien pregunta por qué en septiembre está todo manga por hombro, negaré todo lo dicho en este papel.

 

 

 


 

Autoras: Angelita Jiménez (Campirela_) y Uge Fernández 

Blog;  Campirela_

Ilustraciones: blende; g8d1fccca_1280; OpenClipart;  Scissors;  kewee;  Felixmh;  stux



AVISO para autores dedicados al público infantil

 




A partir de hoy este blog es compartido.

 

Todo  autor de cuentos, canciones, adivinanzas, microrrelatos, poesías, ilustraciones… dedicado al público infantil que quiera que su obra aparezca en este blog,  podrá enviarme su obra al email:

 

cuentosdecacao@gmail.com

 

En este email deberá detallar el nombre con el que quiera que aparezca firmado, así como URL de blog o web si lo tiene, o en cualquier caso aquello que lo identifique y que todo aquel que quiera saber más de su obra pueda encontrarle en la red. Si solo quiere nombre, solo nombre.

El texto o ilustración podrá ser inédito o ya publicado, pero como máximo tendrá unas mil palabras en caso de texto.


En el email deberá indicar de forma explícita que él es el autor.

Esta invitación no solo es para blogueros sino para todo aquel que escriba o ilustre para el público infantil.

 

Yo iré publicando los cuentos, las poesías, las canciones, las adivinanzas, las ilustraciones…  uno a uno añadiéndole ilustraciones, en caso de texto, para que quede lo más bonito posible. Por supuesto les haré publicidad en mis redes (Facebook, Twitter, Instagram) para dar visibilidad a los autores y a este género, hoy por hoy, bastante infravalorado.

 

Os recuerdo que en Facebook tengo un grupo dedicado a esta tarea, ya funcionando, donde todo aquél que quiera, puede unirse. Su dirección es:

 

https://www.facebook.com/groups/cuentosdecacao

 

Soy consciente de que puede haber “overbooking” o silencio absoluto a esta convocatoria. No importa, no hay plazos, solo hay ganas de hacer algo bonito y positivo en el tiempo.

 

 

 


 

 

 

Una juguetería de fábula

 





Aquella tienda había anunciado la llegada de nuevos juguetes y allí estábamos decenas de niños agolpados delante de las repisas.





—¡Los encontré! —grité cuando vi a los soldaditos de plomo, pero su precio era alto y yo no tenía dinero suficiente. De repente se cayó la estantería que los contenía armando un ruido espantoso y todos salimos corriendo asustados.


Ya en la calle escuché que me siseaban, lo hacían desde mi bolsillo, metí la mano y saqué un saldadito que me miraba y me decía:

—Yo te he encontrado a ti.








Texto extraído del libro de microrrelatos. "Exprimiendo historias" de ©Manuela Fernández Cacao. Disponible en Amazon en papel y e-book

Ilustraciones bajadas de la Red libres de copyright






 

El limpiador de palabras

 


Érase una vez un limpiador de palabras. Quizá no lo sepáis, pero en todos los países hay uno. Este que nos ocupa ejercía su carrera desde muy joven, exactamente desde aquel día en que su padre, ya mayor, dejó de trabajar; sí, es una profesión que se hereda de los padres, de los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos…. y así hasta épocas muy remotas.

 

En el ejercicio de su profesión barría palabras malsonantes, obsoletas…, el idioma debía estar limpio como el agua y resplandeciente como una mañana de verano.


 

Pero llegó el día en el que el trabajo le superó. Por mucho que él limpiaba, las palabras feas iban y venían con todo descaro, así que decidió abandonar y dedicarse a otra cosa.

 

Desde entonces, el vocabulario se hizo molesto, antipático, a veces hasta fétido. Las palabras se enredaban unas con otras; muchos libros se rompían porque llevaban palabrotas tan gordas que las pastas no podían soportar tanto peso.  

Era insoportable ir por la calle: las tildes se amontonaban en los rincones, las haches deambulaban sin saber a dónde ir y las eñes corrían perseguidas por montones de ges y enes aliadas entre ellas.

 


En este ambiente, nuestro protagonista tuvo nostalgia de aquellos tiempos lejanos cuando las frases sonaban a música. 

Se acordó de tantos años en los que su familia había luchado por mantener un lenguaje correcto y tuvo remordimiento de haberlo abandonado a su suerte. 

Así que decidió volver a su antiguo trabajo. Y lo hizo, pero estaba todo patas por hombro, el trabajo se le había acumulado tanto que él solo no podía ponerlo al día, necesitaba ayuda.  

 

El problema es que no tenía dinero para pagar a ningún ayudante, su profesión solo le daba para comer. Tenía que pensar algo.

 

Una noche, cuando ya todo el mundo estaba dormido y todo era tranquilidad tuvo una inspiración.  ¡Eureka! Ya sabía cómo pagar a quien le ayudara. Pondría a la mañana siguiente un anuncio en el periódico con las condiciones, estaba seguro que sería un buen jornal.




Cientos de personas respondieron ese mismo día al reclamo y todos ellos fueron contratados.

 

En poco tiempo el trabajo volvió a estar al día, ya todo era como antes, hasta las diéresis ocuparon sus lugares sobres las ues.

¿Qué cuál era el sueldo?  Todo aquel que le ayudara recibiría bonitos verbos, tantos como horas hubieran trabajado, y así, al final de la jornada, los ayudantes recibían verbos como amar, reír, bailar, abrazar…

 

Fue todo un éxito y el idioma volvió a lucir tanto como el sol.









Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados
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